sábado, 20 de septiembre de 2008

JOSÉ LUIS GUTIÉRREZ "GUTI"

José Luis Gutiérrez García “GUTI” vive en Galende, un pequeño pueblo de la comarca de Sanabria donde la gente aún cultiva el huerto, amasa el pan y en las noches de invierno hace cestos. Es gaitero, cantador, bailador y sobre todo contador de historias. El haber llegado al cuento como parte de un trabajo más amplio dedicado desde hace muchos años a la etnografía le ha hecho preparar un espectáculo en el cual procura ceñirse a lo que estrictamente ha aprendido en largas veladas de cocina y serano, en los pueblos principalmente de Zamora, León y Salamanca. Todos los cuentos y romances de los que hace uso son recogidos directamente de narradores tradicionales, en su mayor parte ancianos del mundo rural con los que ha compartido muchos buenos ratos. Así se procura conservar el carácter dialectal de cada narración así como la atmósfera que envolvía al narrador tradicional, carente de artificios en un mundo sin televisión ni radio. El cuento se intenta transmitir en toda la originalidad que el público y el espacio de narración permiten asumiendo el salto que supone para la misma narración el pasar de un hogar encendido o de una portalada de una casa en verano en un pueblo a un escenario y ante un público que en muchos casos ha perdido su referente rural. Ha trabajado principalmente en el entorno rural intentando de alguna manera restablecer la cadena de comunicación-transmisión de cultura oral rota por la condena de los ancianos al silencio en una sociedad dominada por lo que se repite desde el televisor.

EL GUTI RESCATA VIEJAS HISTORIAS DEL MUNDO RURAL TRANSFRONTERIZAS Y UNIVERSALES
ALFONSO ARRIBAS/SEGOVIA

Algunos narradores invitados al Festival veraniego de Segovia ejercitan el saturado género de los monólogos aunque con pátina literaria, controlando los tiempos, el ritmo de los relatos, encadenando un repertorio humorístico y dominado la técnica teatral aunque sea en un escenario tan liviano como el que monta la organización en el abarrotado patio de la Casa de Andrés Laguna.Sin embargo José Luis Gutiérrez 'El Guti', representa la otra cara de la luna, la de la vieja tradición de la oralidad labrada entre muros de adobe, ferias ambulantes y lecciones de vida al calor de la chimenea. Su propuesta es esencialmente etnográfica y, con ese aire de rescate y pervivencia, satisfizo la demanda de una parte del público afecto al certamen que busca sobre todo recordar la patria de su infancia en el reino rural.La propuesta de este zamorano de la comarca de Aliste, casi gallego y de cultura fronteriza, se nutre de coplillas y refranes populares, de bailes y juegos de palabras, de rimas musicadas que parecen romances de ciego a la vista del espectador.En su repertorio, o al menos en el que trajo hasta Segovia, abundan las historias de curas y obispos, que son figuras muy dadas a la risa y a la chanza por su invariable lucha entre las apetencias de lo terrenal y sus obligaciones como cabezas de la Iglesia. Siempre es agradecida la referencia a sus pecadillos de la carne y a su pasión por el buen comer y mejor beber, como lo es la inclusión de fábulas y cuentos de antihéroes que también formó parte de la sesión de relatos del viernes.El Guti ha buceado en la intrahistoria de esta parte de Castilla que mira de lejos aunque con devoción al Cantábrico y al Atlántico, aunque no es su propuesta un monográfico regional: contiene historias de Extremadura, de la otra Castilla y leyendas universales que se trasmiten de generación en generación, con las pertinentes variaciones culturales, en Granada y en Estambul, desde Sanabria a Siria.El público se divirtió con esta serie de enredos de pueblo protagonizados por casanovas patrios y donjuanes del agro, de cuernos en el desván y deslices en la era. Canciones de juglar contemporáneo que por lo visto nunca pasan de moda y que en este tipo de festivales llenan el hueco de la tradición. En las cintas de El Guti, y en su memoria, se han fijado las historias que la gente ha vivido y después contado sin necesidad de que nadie, ni escritores ni estudiosos, hayan tenido que intervenir para adornar el argumento.

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